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pozo sin fondo…

¿Que pasa cuando tiras una piedra en un pozo?… creo que todos hacemos lo mismo, intentar escuchar cuando suena el agua para saber lo profundo que es… pero; ¿qué debemos pensar si tiras una piedra y no suena nunca el agua?. Hay miles de opciones pero yo me quedaría con dos:

El pozo es tan profundo que cuando la piedra llega al agua no lo escuchamos ó que no hay agua en el pozo sino una fina capa de polvo que amortigua la caída y mata el sonido.

¿Qué pasaría si alguien tira una piedra al pozo de mi alma?… mejor no saberlo.

una canica de cristal…

Hoy me he levantado y al ver en google al monstruo de las galletas me he dado cuenta que aunque sigo teniendo un niño en mi interior hace tiempo que dejé de serlo:sigo jugando a las consolas, disfrutando viendo dibujos animados, sin querer ponerme el pijama y haciendo palabras con la sopa de letras; pero tengo hipoteca y creo que Peter Pan ni pagaba alquiler.
Coco tiene 40 años…si… nuestro Coco, el de: “esto es cerca… y esto es lejos….cerca…lejos” y cuando yo nací él apenas era un niño así que nos vamos haciendo mayores.

Lástima que pase el tiempo porque antes era feliz con tener una canica de cristal, y ahora lo único que tengo de cristal es una jaula en la que te meten cuando maduras. Pero creo que lo importante es conseguir que la jaula sea lo suficientemente grande como para que el niño que llevamos dentro se ponga cómodo y pueda jugar de vez en cuando. Porque lo importante es que en el fondo sigamos manteniendo vivo ese espíritu inocente, juguetón y feliz que no entiende de penas y alegrías…solo de canicas de colores.

(para Enrique, Jesús y todos los que seguimos siendo niños encerrados en cuerpos de adultos…)

el problema no es perder el tren de tu vida… es cuando vuelve

Siempre se dice que hay trenes que solamente pasan una vez en la vida, son esas oportunidades de “SI o NO”, o blanco o negro… y que según pasan y las pierdes te quedas vacío y te das cuenta que acaba de pasar ante tí y se ha marchado, que ya solo te queda la resignación e intentar dejar de mirar cuanto antes la vía por la que se marchó tu tren.
Hay veces que no lo tomas por cobardía, otras porque no hay billetes y el vagón está cerrado y otras muchas veces la gente no se da ni cuenta que lo ha perdido. En cualquier caso, justo en el instante que se marcha, la vida sigue y comienzas a reconstruir tu vida sin contar con aquel tren, a veces lo recuerdas, a veces te preguntas que hubiese pasado… pero vas retomando el pulso de tu vida y construyes nuevamente castillos en el aire olvidando aquel andén.
Pero; ¿qué pasa si cuando tienes hasta amueblado tu castillo paseas un día y te encuentras el tren en el andén?. ¿Una segunda oportunidad?, no puede ser…
Esta vez el tren está parado, subes al vagón y te das cuenta que todo sigue igual y que después de muchos años las cosas son exactamente iguales. ¿Será una señal que después de años de dejar pasar un tren te subas nuevamente a él y parezca que fue ayer?.
A través de los cristales ves tu castillo en el aire y es entonces cuando te das cuenta que lo que tenemos no es más que un castillo, pero de naipes. Es ahora cuando viene la decisión difícil… soplas sobre el castillo y tomas el tren jugándote a una carta tu última oportunidad sabiendo que tal vez puedas acabar en un túnel del que nunca saldrás… o sales, te despides del tren, y mientras le ves partir te rindes a lo que tienes en realidad.
Pensé que lo peor que te podía pasar era perder un tren en la vida, pero me he dado cuenta que si el tren vuelve y pensabas que tenías todo bajo control… es cuando realmente tienes un problema.
Un tren es un trabajo, una persona, una decisión,… sea lo que sea,… ES MEJOR TENER QUE ARREPENTIRSE DE LO QUE SE HACE QUE ESTAR PREGUNTÁNDOSE TODA LA VIDA QUÉ HUBIESE PASADO SI SE HUBIESE HECHO.

todo llega…

Llevo tiempo sin pasarme por aquí, tal vez me perdí siguiendo el camino equivocado,… todo es posible. Pero lo importante es que he vuelto aunque con pocas ganas de todo. Me queda un suspiro para mis merecidas vacaciones y más que nunca me apetece desconectar de todo, salir corriendo y huir un tiempo. 13 meses sin vacaciones están siendo más duros de lo que me pensaba; ays, tiendo a pensarme que soy superman cuando no soy más que un koala de peluche.

Me noto hueco, incluso hoy al tomarme la magdalena del desayuno ha sonado como cuando en una máquina tragaperras cae la primera moneda y suena a “cajón”. No sé si será por el cansancio o que por todo lo sucedido últimamente he perdido el ímpetu, pero me siento como una cáscara de nuez a la deriva en un río turbulento, así que por el momento lo mejor es dejarse llevar, permanecer a la deriva y protegerse lo justo para no hundirse y seguir a flote.

El 4 de noviembre está cerca… ya queda menos.

el descanso del guerrero…

Sobre las hojas secas de mi escritorio, como caídas en otoño, reposa mi armadura epitelial… seca, endurecida por el paso del tiempo y totalmente inerte. En cada centímetro de mi piel una señal, una cicatriz o una herida todavía abierta me recuerda que llevo demasiado tiempo blandiendo mi espada en su nombre. Mil batallas ganadas, alguna guerra perdida y sobre todo cien aventuras luchando bajo sus órdenes; sin un reproche.
Con mi mano me recorro y me doy cuenta que en cada una de las costuras de mi piel hay una lección aprendida, una experiencia a su lado… pero ahora me veo confundido, como un niño al que se le castiga sin hacer nada,… lleno de rabia, de sensaciones encontradas,…pero, sobre todo, abatido.
Tal vez solo sea un mal día, tal vez mañana monte nuevamente en mi corcel blanco y tome mi escudo para luchar bajo su estandarte y poner a sus órdenes mi ejército; pero ya nunca será igual porque llevo en la boca el sabor amargo de la injusticia.
Miro mi papelera y la veo rebosante; ahora recuerdo que hoy he dejado allí mi ilusión. Apago la luz, cierro los ojos y me pregunto: ¿dónde me habré dejado esta vez el corazón?.

sinfonía incompleta…

Buenas; hoy quiero compartir el inicio de mi sinfonía incompleta, las primeras letras de una historia comenzada hace mucho tiempo y que creo nunca acabaré. No es por falta de inspiración, sino más bien miedo… un inexplicable miedo. Es como tener colocadas en orden sobre una mesa todas las piezas necesarias para enfilar un collar pero no estés seguro que después de completarlo el hilo soporte el peso y todo el trabajo no sirva de nada, tal vez mejor esperar al hilo adecuado. En cualquier caso; apagad las luces, que suba el telón y disfruteis de mi más breve que intenso inicio…

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” No sé qué es lo peor de mis despertares; el desagradable olor que invade toda la habitación, mezcla de alcohol, sudor, incluso en las peores ocasiones la agria esencia de mis propios vómitos o la sensación de derrota y asco por ver en lo que se ha convertido mi vida. A veces me siento entre los restos que invaden el salón intentando recordar lo que ha sucedido la noche anterior, pero lo único que encuentro es el vacío rotundo de mi mente.
Es entonces cuando me siento peor, al ver en lo que me he convertido; un fracasado en brazos del alcohol, un triste muñeco de trapo en manos del destino. Y siempre, absolutamente siempre, toda esa sensación y sabor a tristeza se me pasan en cuanto encuentro, entre todos los restos de vasos y botellas, un buen trago que llevarme a la boca. Muchas veces mezcla insoportable de cuantos líquidos alcohólicos se pongan en mi camino, incluyendo en la peor de las ocasiones la colonia.

- Hay algunas que tienen un agradable sabor dulzón, incluso diría que saben mejor que huelen. Otras raspan la garganta y mientras bajan parece que van dejando un surco en tu alma, pero no es una sensación desagradable, ya que en ese momento tu capacidad de raciocinio se encuentra en el sofá, descosida de tu alma y preguntándose cuándo acabará todo.

Lo de hoy no es una sensación nueva, más bien es algo cotidiano. Lo cual no significa que mi estado de embriaguez sea permanente y comience antes casi de despertar, sino que con ese primer elixir todas esas sensaciones desaparecen, pero no significa que necesariamente tenga que pasar a un estado de embriaguez permanente. Reconozco que no es una buena medicina pero a mí me funciona y me ayuda a enfrentarme al mundo.

- ¡ Eso hay que aprovecharlo !

En cuanto el alcohol toca mis labios me encuentro bien, una sensación de poder y claridad mental me invade y me empuja a precipitarme a la máquina de escribir porque no hay nada más bello que sentir el tacto del papel, el sonido de las teclas al golpearlo, el retroceso del carro a cada línea que escribo:

- Es música para mis oídos… .

Por desgracia hace demasiado que dejé de ser un buen “compositor”, pero no por falta de ganas o por no intentarlo, simplemente un día la musa se va y los dedos dejan de escribir, ese día comienza el fin de todo.”

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Por cierto… para los que os pique la curiosidad… casi nunca bebo alcohol, jamás me he emborrachado. Pero unos años de “osmosis” de conocimientos sobre psicología ayudaron bastante en mis torpes pasos.

El mundo necesita dormir…

Pongo un informativo en la tele y son siempre igual: noticias de muertes, de política, crisis, enfermedades, un par de circunstancias anecdóticas, un poco de deportes y el tiempo.
Bueno, leeremos el periódico; más muertes, más crisis, más política…
¿La radio?… música, tertulia, crisis, muertes, política, más música…
Lo mejor que se puede hacer es descansar; me entrego a la suave caricia del sueño, esos momentos en los que poco a poco vas perdiendo la consciencia y puedes incluso notar en los labios el suave sabor del letargo. Cómo poco a poco los sentidos se van anulando, nuestro cuerpo se convierte en un muñeco de trapo, pesado, tosco y nuestra imaginación, sin el lastre físico de la tela y el serrín, vuela libre en dirección opuesta a nuestros problemas; hacemos el más maravilloso de los viajes, nos convertimos en campeones, piratas, galanes,… en todo aquello que nunca llegaremos a ser. Pero cuando despiertas te sientes feliz, victorioso,…aunque solamente sea un sueño al menos lo has conseguido.

¿Qué pasaría si; después de todo un día de desgracias, malas noticias y desilusiones, solamente fuesemos capaces de tener pesadillas?… seguramente nos levantaríamos crispados, cansados, agotados y temerosos, perderíamos la ilusión, no querríamos dormir porque cuando lo hacemos encuentras más sufrimiento sobre el que nada puedes hacer. Entonces dejaríamos de descansar, estaríamos cada vez más cansados, con menos capacidad para pensar, sentir, querer, amar,… invadidos por una angustia vital que te oprime la traquea y no te deja respirar, pero aún así no quieres dormir; solamente quieres intentar seguir nadando hacia la orilla a pesar de estar en medio del océano y saber que morirás ahogado, moviéndote cada vez con más ansia y nerviosismo, el agua te axfisia, el frío te corta, tiritas, tienes miedo, pero sigues nadando desesperadamente por la vida, buscando un sitio donde agarrarte que nunca encuentras, te falta el aire, sientes que el cuerpo te empieza a fallar pero solo te preocupa salir de donde crees que estás y se nos olvida soñar…
Eso es lo que le está pasando al mundo; nos manejan, nos mueven, nos bombardean con enfrentamientos políticos, crisis, pobreza, muertes… y al mundo se le está olvidando soñar y no quiere dormir imbuído en afrontar 1000 problemas, sin darse cuenta que está perdiendo todo lo realmente importante; que ya no valora la inocente risa de un niño, ni el rocío en la mañana ni el leve placer de una gota de agua jugando por el cuello y el hombro.

A veces, la mejor forma de afrontar la realidad es teniendo tiempo para salir de ella… de esta manera nunca perderas las ganas de luchar por aquello que realmente merece la pena.
Y ahora, si no os importa, no hagamos ruido… el mundo necesita dormir… para poder soñar.
- Pschhh… felices sueños.

levántate… y lucha

¿Alguna vez os habeis sentido derrotados sin motivo aparente?… perder sin haber luchado… curiosa paradoja… , una sensación de llevar puesta la pesada armadura del día a día cubierta de barro, el sabor metálico de la sangre inundando la boca y mientras todo a tu alrededor fluye te derrumbas de rodillas en un averno de lodo, totalmente exhausto.

Ganas de rendirte definitivamente y dejarlo todo, comenzar desde cero en otro sitio totalmente diferente… ¿y si lo hago y luego me arrepiento?, ¿si luego echo de menos algo?, ¿realmente sería capaz?,… . La vida deja caer sobre mí el fino polvo del transcurso del tiempo, liviano, casi imperceptible, pero que se va depositando sobre mí cada vez más y más hasta convertirse en una pesada losa de pequeñas cosas.

Un comienzo nuevo con la piel desnuda, con las manos vacías pero con un sentimiento de calma interior. ¿Sería posible?, aunque más bien la pregunta sería; ¿tendría valor?. Debe ser complejo no tener nada pero siempre he pensado que no es más feliz quien más tiene, sino quien menos desea o necesita.

Justo cuando mi columna vertebral parece convertirse en gelatina de fresa la veo a mi lado luchando junto a mí, como una princesa guerrera tan aparentemente fuerte por fuera como frágil por dentro. No puedo dejarla luchando sola… es entonces cuando clavo mi espada en el suelo, a duras penas, a modo de cayado y deposito todas mis fuerzas sobre mis manos para levantarme cimbreándome, tan torpe como un bebé dando sus primeros pasos, y ponerme nuevamente en pie. Luchemos pues…

Busco mapa de mí mismo.Se gratificará…

He desgastado mis sueños en los sitios más dispares; he visto amanecer en el desierto tunecino y bebido agua en un oasis, he sentido la hospitalidad de quien no tenía nada en lo más profundo de Colombia, me he sentido insignificante paseando junto a las montañas en Santiago de Chile, he respirado la historia y el sufrimiento de una guerra pasada en Croacia, me he movido por la Portugal de las luces, Lisboa, y las sombras, Oporto,… media España de norte a sur… .

Miles de kilómetros en mi retina, pero curiosamente nunca me he molestado en recorrer las calles de mi ciudad más allá de alguna visita insustancial. ¿ El motivo?; siempre pienso que ya tendré tiempo de hacerlo.

Lo mismo nos pasa con nuestra conciencia, interior,alma, carma, psique o como lo queramos llamar, nos esforzamos en asomarnos al interior de la de los demás, recorrerla, explorarla,…jugando como un niño en un laberinto de arbustos… pero; ¿cuántas veces nos paramos a realizar el mismo ejercicio con nosotros mismos?. ¿Es más fácil juzgar o ser juzgado?… ¿y si fueses a la vez juez y reo?.

Hay gente que no camina por su interior por temor a lo que pueda encontrar, otros por negar que lo que los demás ven no es más que una coraza y una gran mayoría están metidos en una rutina diaria que les impide pensar más allá de subsistir día a día.

 

En mi caso es mucho más sencillo… no paseo por mi interior porque seguro que me pierdo, pero prometo que si alguien me da un mapa yo lo intento.

 

Mejor ser koala…

Mi vida es un compendio de despropósitos y lo cierto es que vistos desde el balcón que me da el paso del tiempo no he podido hacer las cosas peor. Lo curioso es que el resultado parece haber sido bueno y la vida me sonrie, al menos por el momento. ¿El fin justifica los medios?, tal vez no, pero en mi caso lo cierto es que me ha servido para ir forjándome tal y como soy.

 

He de reconocer que pasé de ser en el colegio y en el instituto el típico pardillo empollón a transformarme en la Universidad en un ser diferente; descubrí que en la vida no vales más cuanto más sepas, sino cuanto más conozcas. Así que me lancé en búsqueda del conocimiento; el conocimiento de la vida, de la gente, de las sensaciones,… y fui dejando de lado la formación reglada para absorver todo lo que mi entorno me daba.

Invertí un año más de lo necesario en terminar la carrera y mis notas podrían haber sido las de un estudiante brillante. Pero tal vez entonces habría perdido algo que a día de hoy me ha servido para ser lo que soy, nunca hubiese descubierto que lo importante es saber cómo se moverá el entorno para ir adaptándote a él procurando anticiparte.

No se trata de forzar a que todo cambie y gire a tu alrededor, ya que entonces no serías más que un estúpido vanidoso expuesto a que llegue otro “lector del entorno” y te supere. Se trata de que la gente te vea como un apoyo, como el punto colocado exactamente para poder hacer palanca, porque eso te permite siempre estar en el sitio justo en el momento adecuado. Creedme; mejor ser punto que palanca, aunque lo que trascienda es esta última…

 

Detrás de algo tan sencillo se esconde algo bastante más importante; si te comportas como un depredador y buscas únicamente satisfacer tu “yo” y ser el mejor, lo único que conseguirás es despetar en el entorno un espíritu de competitividad que llevará a que, tarde o temprano, alguien sea mejor que tú… y siempre lo hay. Nunca seas león porque serás peligroso y te vigilarán de cerca, pero tampoco seas pavo real o te mirará todo el mundo… ¿qué tengo que ser entonces?… yo siempre quise ser koala.