sinfonía incompleta…
Buenas; hoy quiero compartir el inicio de mi sinfonía incompleta, las primeras letras de una historia comenzada hace mucho tiempo y que creo nunca acabaré. No es por falta de inspiración, sino más bien miedo… un inexplicable miedo. Es como tener colocadas en orden sobre una mesa todas las piezas necesarias para enfilar un collar pero no estés seguro que después de completarlo el hilo soporte el peso y todo el trabajo no sirva de nada, tal vez mejor esperar al hilo adecuado. En cualquier caso; apagad las luces, que suba el telón y disfruteis de mi más breve que intenso inicio…
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” No sé qué es lo peor de mis despertares; el desagradable olor que invade toda la habitación, mezcla de alcohol, sudor, incluso en las peores ocasiones la agria esencia de mis propios vómitos o la sensación de derrota y asco por ver en lo que se ha convertido mi vida. A veces me siento entre los restos que invaden el salón intentando recordar lo que ha sucedido la noche anterior, pero lo único que encuentro es el vacío rotundo de mi mente.
Es entonces cuando me siento peor, al ver en lo que me he convertido; un fracasado en brazos del alcohol, un triste muñeco de trapo en manos del destino. Y siempre, absolutamente siempre, toda esa sensación y sabor a tristeza se me pasan en cuanto encuentro, entre todos los restos de vasos y botellas, un buen trago que llevarme a la boca. Muchas veces mezcla insoportable de cuantos líquidos alcohólicos se pongan en mi camino, incluyendo en la peor de las ocasiones la colonia.
- Hay algunas que tienen un agradable sabor dulzón, incluso diría que saben mejor que huelen. Otras raspan la garganta y mientras bajan parece que van dejando un surco en tu alma, pero no es una sensación desagradable, ya que en ese momento tu capacidad de raciocinio se encuentra en el sofá, descosida de tu alma y preguntándose cuándo acabará todo.
Lo de hoy no es una sensación nueva, más bien es algo cotidiano. Lo cual no significa que mi estado de embriaguez sea permanente y comience antes casi de despertar, sino que con ese primer elixir todas esas sensaciones desaparecen, pero no significa que necesariamente tenga que pasar a un estado de embriaguez permanente. Reconozco que no es una buena medicina pero a mí me funciona y me ayuda a enfrentarme al mundo.
- ¡ Eso hay que aprovecharlo !
En cuanto el alcohol toca mis labios me encuentro bien, una sensación de poder y claridad mental me invade y me empuja a precipitarme a la máquina de escribir porque no hay nada más bello que sentir el tacto del papel, el sonido de las teclas al golpearlo, el retroceso del carro a cada línea que escribo:
- Es música para mis oídos… .
Por desgracia hace demasiado que dejé de ser un buen “compositor”, pero no por falta de ganas o por no intentarlo, simplemente un día la musa se va y los dedos dejan de escribir, ese día comienza el fin de todo.”
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Por cierto… para los que os pique la curiosidad… casi nunca bebo alcohol, jamás me he emborrachado. Pero unos años de “osmosis” de conocimientos sobre psicología ayudaron bastante en mis torpes pasos.
Posted: Octubre 1st, 2009 under General.
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